¿Quién es Elena?

Te cuento mi trayectoria personal y profesional

¿Te has encontrado alguna vez perdido, sin respuestas, pensado que no hay solución? ¿Has estado llorando hasta dormirte por agotamiento? ¿Has sentido la ansiedad oprimiendo tu pecho sin poder respirar? Yo sí. Eso me llevó a querer conocer y encontrar respuestas. Y, para mí, la respuesta fue la psicología. Fue mi vía para conocerme y también para ayudar a otras personas en la misma situación en la que había estado, con malestar y sin respuestas.

En la antigua Grecia, antes de consultar al oráculo de Delfos, en el Templo de Apolo había la siguiente máxima grabada: “GNÓTHI SEAUTÓN”. “Conócete a ti mismo” era lo que exigían los dioses antes de preguntar sobre el futuro. Antes de ahondar en sus vidas, debían conocerse a sí mismos, sus límites y sus virtudes.

Y, ¿cómo conocerse a uno mismo? Ahí es donde entra la Psicología. El término “Psicología”, en su definición etimológica, significa el estudio del alma o de la psique.

Aquí te quiero contar como la máxima griega, llevada a la práctica a través de la vía de la psicología, me salvó.

Soy sensible por nacimiento y con una elevada empatía, haciendo que sienta de forma intensa y aumentada, como con una lupa. Es una bendición para lo agradable pero se vuelve más difícil cuando lo que sentía no era tan agradable, como cuando tenía miedo, estaba triste o me enfadaba. Ahí se volvía un reto.

Unido a esa sensibilidad, me encontré con vivencias de elevado malestar y dolor emocional. Hubo momentos donde el sufrimiento que sentía superó en diversas ocasiones las esperanzas de encontrar respuestas. He estado perdida en ese dolor, he sentido emociones que me han abrumado, he querido distanciarse de lo que sentía. He pasado momentos de mucha oscuridad, donde la luz no estaba o no la podía ni ver. Fue en esos momentos donde me dí cuenta de que nuestro cerebro tiene una gran capacidad para crear paraísos mentales pero también para crear dolorosos infiernos. Y en medio de ese dolor fue cuando resonó con más fuerza la idea de conocerme.

Hay heridas que necesitan ser habladas. Y personas que queremos ser refugio. Me encantaría poder ser quién te acompañe en esa escucha para sanar.

BUscando respuestas en el laboratorio

Al mismo tiempo en mí habitaba un deseo. Sabía que quería ayudar a otros, que quería volcar mis ganas, mi motivación y mi compromiso en construir el bienestar de otras personas. Quería ayudar a otros a salir de esos momentos sin respuestas. Eso me llevó, como primera parada del camino, a querer ser bióloga. Pensaba que mi vocación de ayudar pasaba por un laboratorio.

Y amé la carrera, me encantó conocer todo el funcionamiento de personas y de nuestro entorno, como nos influimos mutuamente. Al acabar la carrera, me especialicé en antropología biológica. Eso me llevó al laboratorio, en concreto, al laboratorio de demencias investigando una demencia particular y difícil de diagnosticar, la demencia por cuerpos de Lewy. Pero sentía que me faltaba algo. Me faltaba una pieza vital para mí. El material de laboratorio no me hablaba, no me contaba que sentía la persona ni que necesitaba. Yo quería ver y escuchar a la persona detrás de esas muestras. Comprender que le estaba sucediendo. Me faltaba esa parte, trabajar codo con codo con esa persona.

DE BIÓLOGA A PSICÓLOGA: LA PSICOBIÓLOGA

En ese viaje, queriendo saber cómo conocerme, comprender el malestar y el sufrimiento humano para ayudar, quise ir a la raíz de cómo funcionamos. Y eso sólo me lo podía dar una disciplina, la psicología.

Así que esa fue mi siguiente estación del camino. Me formé como psicóloga. Estudiando la carrera se me abrió todo un mundo. Fue increíble poder aprender cómo funcionamos y poder comprender, no sólo como funciona nuestro cerebro, sino como todo se integra. Así, acabé siendo psicóloga y bióloga. O, como a mi me gusta decir, psicobióloga. Y digo acabé siendo, porque me transformó y dio sentido a mi motivación de ayudar a otros. Para mí, es lo que soy y mis dos grandes fuentes de respuestas. Porque encontré mis respuestas después de un gran camino de autoconocimiento a través de ambas disciplinas. Empecé a comprender que el malestar no es el enemigo, sino que en la mayor parte del tiempo, es el camino hacía la búsqueda de las respuestas que necesitas.

La psicología fue mi camino de autoconocimiento pero también mi método para buscar respuestas y ahora quería que lo fuera para poder ayudar a otros a encontrar sus propias respuestas. Así que me especialicé en psicología clínica porque quería ser quién te acompañe en el camino de tus respuestas a tu bienestar. No solo desde el conocimiento teórico sino también desde la experiencia vivida en la propia piel, para decirte que hay esperanza y que no estás solo, que haremos ese camino juntos.

Espero que este paseo por mi trayectoría te ayude a conocerme un poco más. Si quieres que formemos equipo para construir tu bienestar, cuenta conmigo, estaré encantada de ayudarte.

Estaré encantada de acompañarte en tu proceso. Puedes reservar una cita conmigo aquí.