En otro post explicamos el origen de la ansiedad y desde cuando se encuentra contigo. En este vamos a entrar en sus diferentes formas.
Matices en la ansiedad
La ansiedad, dijimos, es una respuesta de nuestro cuerpo frente a situaciones de incertidumbre, donde desconocemos qué puede suceder o si tenemos los recursos necesarios para enfrentarla. Esa es de forma general, la situación que hace disparar nuestra alarma de ansiedad. Pero hay un matiz. Esas situaciones pueden variar de persona a persona, por lo que no todos vamos a responder siempre con ansiedad ante las mismas situaciones.
Te lo explico con más detalle y vamos a poner ejemplos. Tenemos la idea general. La ansiedad es la respuesta cuando hay incertidumbre y mi sistema de afrontamiento no está seguro de tener todas las herramientas para responder. Pero justo ahí está el matiz. El sistema valora que quizá no tiene todos los recursos. Es decir, hay duda y experimento inseguridad frente a las habilidades. Ahora bien, si tu has hecho algo muchas veces, ¿crees que tendrás las mismas dudas que si no lo has hecho nunca? ¿Empiezas a ver por donde va la diferencia en la ansiedad?
Presentando en el trabajo, pero desde ángulos diferentes
Te pongo un ejemplo. Imagina que nunca he hecho una presentación en el trabajo. Estaremos de acuerdo tú y yo en que mi cerebro va a ver esa situación como nueva e incierta. No ha estado antes ahí. No sabe qué va a suceder o cómo ha de responder. Así que dará la alerta. Activará la ansiedad. Esto hará que empiece a ver escenarios preocupantes. Imagínate: me quedo bloqueada y no sé que decir. O quizás me equivoco de palabras o digo algo inapropiado o, peor aún, subo al escenario y me tropiezo. Porque sí, es justamente ahí, subiendo al escenario, donde mis pies se pueden volver más torpes y hacerme caer al suelo. Es en ese mismo momento cuando mi cerebro piensa que dejaré de saber subir escaleras. Pero, probable o no, lo cierto es que para mi mente ese escenario es desagradable y, como vimos, su función es protegerme mediante la anticipación de cualquier peligro. Así que ahí va, con toda su creatividad, a elaborarme cada posible escenario amenazador.

Pero ahora volvamos un momento para atrás. Ahora imagínate lo siguiente. No es mi primera presentación. He hecho muchas presentaciones en mi trabajo donde, explicándome mejor unas veces que otras, he expuesto ante otros varios temas. ¿Qué me dirías aquí? ¿Crees que mi cerebro activará con la misma fuerza la alerta? Lo más probable es que no. ¿La activará? Sí, al final hay incertidumbre. Pero esa incertidumbre se reduce, porque no es una situación completamente desconocida y mi cerebro tiene recuerdos donde considera que he podido afrontarla. Así que se sentirá algo más confiado en que puedo llevarla a cabo. Recordará que otras veces no parece que me haya bloqueado, he sabido más o menos que decir, me he equivocado pero parece que tampoco pasó nada y, por el momento, no me he tropezado subiendo ninguna escalera. Ahora bien, tampoco sabe si eso ya no es posible. Que me tropiece sigue siendo posible, por lo que algo de alerta dará. Que al menos estés concentrada en tus pies.
Conclusión
Vamos, que nuestra ansiedad va a depender, en gran medida, de lo que valora nuestro cerebro y de qué él valore que hay alguna forma de amenaza ante la que nos tenemos que preparar. Y esa valoración depende de varios factores, entre ellos, si la situación es nueva o no. Pero también de la importancia de esas situaciones para nosotros. El ejemplo que hemos visto hoy, esa presentación y mi ansiedad antes de darla, es lo que se conoce como ansiedad por actuación. Es un tipo de ansiedad social específica, que aparece dentro del trastorno de ansiedad social, donde la ansiedad aparece frente a situaciones donde debo exponerme frente a otros y preveo la posibilidad de ser evaluado y juzgado por otras personas. Eso me lleva a sentirme prácticamente siempre ansiosa@ en situaciones sociales, tengo miedo de que me puedan evaluar de forma negativa y busco formas de evitar esas situaciones ya que me producen una respuesta de miedo o de alerta muy intensos. Esa evitación de las situaciones me provoca un malestar importante y me perjudican en el funcionamiento, ya que es tanto el malestar que siento que no puedo enfrentar situaciones que son importantes para mi, como realizar una presentación en el colegio, la universidad o el trabajo o hacer una entrevista.
En el próximo post veremos otra ansiedad diferente, una ansiedad en la que la incertidumbre la veo en muchas áreas diferentes de mi vida, el trastorno de ansiedad generalizada.

